A medida que pasan los días se van acumulando historias, sensaciones y sentimientos que me encantaría compartir contigo.
Me gustaría que me vieras como voy poco a poco para adelante, estando mejor, intentando aplicar para todo el valor y la entereza que tú derrochabas cada día. Intentando seguir tu ejemplo
Me encantaría decirte que no sabes lo que siento no haberlo hecho antes para poder haber estado contigo más tiempo. O haber puesto más empeño en sacar esos huequitos para vernos. Esos huecos por los que ahora daría todo.
Me encantaría verte. Abrazarte. Darte todos los besos que tenía pendientes. Inflarnos a pizza y luego no poder ni movernos. Llevarte la Cuore y un póster de Hugo Silva. Ir a pasear por el muelle como hacíamos cada tarde después del colegio hace muchos años. Volver loco a Morgan.
Pero como no puedo, cada día me siento en la ventana, mirando al cielo, contándote cositas y deseando llegar hasta allí, aunque solo fueran cinco minutos. Darte un beso en la frente y marcharme. Porque estoy segura de que donde tú estás todo es perfecto. Todo brilla con otra luz y suena con otra música.
Seguro que allí todo es como era esto antes
sábado, 9 de julio de 2011
sábado, 18 de junio de 2011
Otro viernes más
Qué curiosa es la forma tan personal de percibir cada día.
Después de pasar un rato con buenos amigos, me he dado cuenta de que el sentimiento universal del viernes es de bienestar, de alegría por el fin de las obligaciones de la semana, y por el inicio de un par de jornadas de descanso.
Pero para mí los viernes son días grises.
Días en los que hablaba contigo para contarnos qué tal la semana, y que ahora se han vuelto vacíos.
.
Días en los que solía verte. Recuerdo aquellas tardes en las que trabajaba en Pepitto y venías a buscarme para charlar, o para tomar algo después. Ahora no me apetece salir.
Sin ti los viernes se han convertido en el día más odioso de la semana, y los lunes ocupaban un lugar muy alto en mi ranking.
Nadie dijo que fuera a ser fácil. Nadie dijo que nuestros recursos iban a servir. Yo sigo saliendo cada viernes con tu pañuelo atado al cuello. Con la esperanza de encontrarte al girar una esquina, pero con la certeza de que es la única forma de tenerte conmigo.
Anoche soñé que venías a visitarme una vez más, que todo había sido una pesadilla y había vivido un par de meses en una terrible equivocación. Pero como todos los sueños, se ha acabado, y tras varios minutos de confusión he vuelto a darme cuenta de que ya no estás aquí, y de que todo lo que me queda es un pañuelo rosa, varias fotos y miles de recuerdos.
Así que prefiero convertirme en figura soñadora. Soñar que estás conmigo. Que nos reímos de todo, fumamos con tu súper pinza y apostamos quién corre más (siempre ganabas metiendo la quinta marcha tramposa).
Así que una noche más cerraré los ojos y pediré con todas mis fuerzas disfrutar de ti, otro ratito. Y al despertar te volveré a perder, pero esos momentos contigo me empujan cada día a seguir luchando para salir adelante.
Por mucho que te empeñes, siempre estarás conmigo Nere
Después de pasar un rato con buenos amigos, me he dado cuenta de que el sentimiento universal del viernes es de bienestar, de alegría por el fin de las obligaciones de la semana, y por el inicio de un par de jornadas de descanso.
Pero para mí los viernes son días grises.
Días en los que hablaba contigo para contarnos qué tal la semana, y que ahora se han vuelto vacíos.
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Días en los que solía verte. Recuerdo aquellas tardes en las que trabajaba en Pepitto y venías a buscarme para charlar, o para tomar algo después. Ahora no me apetece salir.
Sin ti los viernes se han convertido en el día más odioso de la semana, y los lunes ocupaban un lugar muy alto en mi ranking.
Nadie dijo que fuera a ser fácil. Nadie dijo que nuestros recursos iban a servir. Yo sigo saliendo cada viernes con tu pañuelo atado al cuello. Con la esperanza de encontrarte al girar una esquina, pero con la certeza de que es la única forma de tenerte conmigo.
Anoche soñé que venías a visitarme una vez más, que todo había sido una pesadilla y había vivido un par de meses en una terrible equivocación. Pero como todos los sueños, se ha acabado, y tras varios minutos de confusión he vuelto a darme cuenta de que ya no estás aquí, y de que todo lo que me queda es un pañuelo rosa, varias fotos y miles de recuerdos.
Así que prefiero convertirme en figura soñadora. Soñar que estás conmigo. Que nos reímos de todo, fumamos con tu súper pinza y apostamos quién corre más (siempre ganabas metiendo la quinta marcha tramposa).
Así que una noche más cerraré los ojos y pediré con todas mis fuerzas disfrutar de ti, otro ratito. Y al despertar te volveré a perder, pero esos momentos contigo me empujan cada día a seguir luchando para salir adelante.
Por mucho que te empeñes, siempre estarás conmigo Nere
jueves, 28 de abril de 2011
Para Nerea

Qué difícil es encontrar unas palabras de despedida, cuando todavía ni siquiera asimilo que ya no estás aquí. Y más sabiendo que, si me estás oyendo, estarás pensando:“menuda payasa”.
Tú nos enseñaste todo lo que, como dice nuestro querido Fito, el colegio nunca nos enseñó. De modo que he pensado que lo más fácil va a ser darte las gracias, y decirte todas aquellas cosas que hace días rondan mi cabeza, y no dejan de atormentarme por no habértelas dicho las veces suficientes como para que supieras todo lo que significabas para mí.
Gracias por estar siempre ahí, por ser incondicional
Gracias porque a pesar de que la vida no ha sido nada justa contigo, siempre eras capaz de aparcar tus problemas para escuchar los nuestros y buscar soluciones.
Gracias por mostrarnos siempre una sonrisa, aunque fuera lo último que te apeteciera.
Gracias por tu entereza, tu sarcasmo, tu fortaleza, tus ganas de salir adelante y vivir al máximo
Y te doy las gracias, no sólo porque todas estas cualidades nos hayan hecho disfrutar de la vida junto a ti, sino porque esas mismas cualidades van a ser las que ahora nos enseñen a vivir sin ti. Tú nos demostraste que siempre hay que seguir luchando. Que a pesar de todo, la vida puede ser maravillosa, y hay que esforzarse porque así sea.
Tenemos una deuda contigo, así que lucharemos por seguir hacia adelante cada día, aunque vaya a ser tan difícil que, a día de hoy, parezca imposible.
Pero hasta que acabe siendo como tú y aprenda a vivir sin ti, me limitaré a acurrucarme cada noche junto a aquel pañuelo que un día nos intercambiamos, y que todavía conserva tu olor. Y lo haré con la esperanza de verte en mis sueños. De verte feliz, de verte volar libre por fin, surcando el cielo, como tantas veces habías soñado.
Y hasta que llegue el día en el que podamos vernos de nuevo y reírnos de todo, sólo me queda sentarme a ver nuestras fotos y decirte, por si puedes oírme, que nunca te olvidaré.
jueves, 21 de abril de 2011
Los pájaros no pueden ser enjaulados
Qué curiosa es la vida. Mientras todo un país está pendiente de la televisión y de goles, faltas y penaltis, yo sólo tengo una cosa en la mente: mi móvil.
Mi móvil y mis sentimientos enfrentados. Por un lado, no veo el momento de que suene, y de que una voz me susurre que por fin corres entre las nubes, con todas las ganas que has ido acumulando estos años, y que por fin descansas en paz. Pero por otro lado......esa llamada me aterra. Y me encantaría que nunca se produjera. O que el mensaje distara de la realidad, y me dijera que todo va bien, que mañana podré acercarme a darte un beso y hablar de mil y una historias que hemos compartido.
Pero para qué engañarnos. Los pájaros no pueden ser enjaulados, porque son del cielo, y su amor es demasiado grande para coartarlo. Volarás alrededor de la luna. Y te dejaremos volar. Nuestros ojos llorarán hasta doler, pero así tendrá que ser.
Mi móvil y mis sentimientos enfrentados. Por un lado, no veo el momento de que suene, y de que una voz me susurre que por fin corres entre las nubes, con todas las ganas que has ido acumulando estos años, y que por fin descansas en paz. Pero por otro lado......esa llamada me aterra. Y me encantaría que nunca se produjera. O que el mensaje distara de la realidad, y me dijera que todo va bien, que mañana podré acercarme a darte un beso y hablar de mil y una historias que hemos compartido.
Pero para qué engañarnos. Los pájaros no pueden ser enjaulados, porque son del cielo, y su amor es demasiado grande para coartarlo. Volarás alrededor de la luna. Y te dejaremos volar. Nuestros ojos llorarán hasta doler, pero así tendrá que ser.
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